LA VOZ DEL OCCIDENTE

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JUAN MIGUEL FERNÁNDEZ

Como en los viejos tiempos

Dicen que no se puede estar a misa y repicando, tampoco se puede adular y criticar a la vez y en la misma dirección, pero la mayoría de la clase dirigente sí que lo hace. Miremos a un alcalde de la zona que acude, junto a sus vecinos a una manifestación para exigir al gobierno de turno, la obra de esa carretera que no se acaba nunca. Diremos que ese alcalde actúa con corrección al situarse al lado de sus conciudadanos. Ese mismo alcalde en otra ocasión acude solícito a la convocatoria que le hace su líder, máximo responsable de que la dichosa carretera no se vea finalizada, y entonces aplaude a rabiar y vitorea entusiasmado a su jefe.

 Difícil equilibrio el que intentan hacer. Buscar la proximidad con el vecindario que le da sus votos y estar a bien con quien más tarde elaborará las listas electorales. Ahora mismo ha cobrado rabiosa actualidad la autovía de la Espina. Por supuesto que existen, no una sino, mil razones para exigir su finalización de una vez. Y también cabe preguntarse qué hicieron los mandatarios de la zona afectada durante todos estos años, que ya ni uno se acuerda cuando empezaron las obras.

 Algo parecido se puede decir de la cuenca del Navia. Un consejero, en el momento que aspiraba a progresar en su carrera política, llegó a la zona prometiendo millones a montón, y se le aplaudió y se le agasajó al unísono. Hoy aun no llegaron ni las primeras migajas, porque solo migajas aparecerán. Tiempo de mas se ha tenido para denunciar aquella promesa etérea.

 Ya va siendo hora de posicionarse a un lado o otro. O se está con los ganaderos asolados por los daños causados por la fauna salvaje o se está con el Estado que propugna al lobo como animal a proteger. No caben posturas intermedias, hay que jugársela.

 Toda la población del noroccidente ha contemplado apesadumbrada como el hospital de Jarrio, otrora orgullo de la zona, iba descendiendo en calidad y como se vio obligada a desplazarse a otras localidades para obtener atención sanitaria. Todo la población lo veía salvo aquellos que miraban para otro sitio tapándose la cara. ¿Porqué será que me viene a la memoria la época dominada por los caciques de hace un siglo?

 Ahora estamos en tiempo de llenar calles y pueblos de exagerada iluminación festiva que ciegue nuestros ojos y oscurezca nuestras mentes para que pensemos en lo circunstancial y aparquemos lo fundamental.

 
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CÁNDIDO G. CARNERO

Necesitamos otra Europa

Habíamos puesto grandes esperanzas en el año 1986, cuando España entro a formar parte entonces de la Comunidad Europea, pero  la realidad en el transcurso de los años se ha ido convirtiendo en  una enorme decepción, porque la  Europa actual, nada tiene que ver con la de mediados, ni finales de siglo XX, donde buena parte de los países que la integran, por desgracia  se van acercando más a las condiciones de los denominados del tercer mundo, que a las de una Europa prospera e igualitaria.

El proyecto de construcción y constitución europea, junto al entramado político que  conforman el parlamento europeo, son en mi opinión la causa más clara y la verdadera razón  que justifica la decepción y el rechazo  a este desastroso modelo social europeo.

Desde Europa existe la obsesión de competir con la economía norteamericana mediante duros planes de convergencia, en aras de conseguir espacio en la disputa del mercado mundial, dejando a un lado las consecuencias sociales de dicha convergencia y arrasando la biodiversidad de los distintos pueblos que la componen. Al mismo tiempo que se retrae la soberanía de los pueblos europeos se refuerza la independencia de la política monetaria del banco central europeo respecto de cualquier  tipo de control político y democrático.

Los procesos de fusiones de empresas y bancos están al orden del día reforzando la tendencia  hacia la concentración de la riqueza cada día en menos manos-la formación de grandes corporaciones-, originando  un incremento creciente, de precarización, de paro, de marginación social y de exclusión, así como de agudización  de desequilibrios económicos. La  construcción de la U.E, ha sido y  está siendo  un proceso complejo. Sin embargo algunas cuestiones quedan claras:

La U.E, no es más   que la manifestación  europea de la globalización de la economía, un mecanismo más de la globalización del capital. La U.E, es la creación de un frente de producción y comercialización para competir frente al capitalismo norteamericano y asiático.

La creación de grandes mercados y espacio económicos siempre conduce a la concentración de poder y esto acaba manifestándose  en forma de autoritarismo con  una degeneración nítida de la democracia.

En la U.E, los poseedores  del capital controlan a su vez la información. Son, por tanto los creadores de opinión, los manipuladores de las ideas, los nuevos apóstoles del pensamiento único, que es la traducción ideológica de los intereses del capital mundial, de las prioridades de los mercados financieros, los propagandistas de las políticas neoliberales, recomendadas por las organizaciones internacionales. Son los que expulsan a la marginación, los  encargados del  linchamiento público a quien disienta, a quien ponga en cuestión la unión Europea del capital que presentan como un hecho natural e incuestionable y extorsionan continuamente al ciudadano que protesta porque está  poniendo en peligro la Unidad Europea y, por lo tanto el crecimiento económico y de bienestar.

La U.E no busca resolverlos problemas de las capas sociales más desfavorecidas de los distintos pueblos que conforman los estados miembros. Se ocupa del mercado y de la moneda única como instrumento necesario para la libre circulación de capital, dela estabilidad monetaria que garantice la estabilidad del sistema. Su objetivo principal es el beneficio empresarial, rompiendo la conexión entre el crecimiento económico y el desarrollo social. De hecho a pesar de la presión que ejercen los movimientos progresistas europeos, contra el proyecto de constitución europea  nunca se abordó una carta de derechos sociales que se reclama por parte de ellos.

Todo esto es consecuencia de las directrices impartidas por las instituciones económicas y monetarias que aplican, en todos los estados miembros, la misma política. Por ello se ha incrementado la autonomía  y la hegemonía del poder económico sobre el político. Este y no otro ha sido el objetivo de la creación del Banco Central Europeo, que agrupa a los bancos centrales de los distintos estados miembros y que continuara el sistema Europeo de bancos centrales que consagra la independencia política del dinero.

El pacto de estabilidad por el cual se establecen sanciones económicas a los estados que se salgan de la disciplina monetaria no es más que una consecuencia del pensamiento único, de la aplicación de la política única, de la dictadura monetaria.

La degeneración y el retroceso de la participación popular en cualquier decisión son evidentes. Dentro de la U.E no se ofrecen alternativas para comunidades, pueblos o naciones  que deseen avanzar en formas de autonomía real, aplastando con ello la biodiversidad, intentando hegemonizar realidades heterogéneas.

Europa,  por otra parte,  también está sometida a los dictados del capitalismo internacional, lo que ha llevado en pocos años a una buena parte de la quiebra del tejido productivo, concretándose en:

Desaparición de la pequeña agricultura campesina .En  los últimos años  se ha destruido cerca de dos millones  de puestos de trabajo.

Reconversión permanente de la actividad industrial más importante, generando así el menor número de empleo, como se puede ver   en el día a día.

Aumento de grandes superficies comerciales en detrimento del pequeño comercio.

Privatización creciente de empresas y servicios públicos.

Tendencia al desmantelamiento y privatización del sistema público de pensiones.

Agravamiento de los impactos ecológicos y los desequilibrios territoriales.

Endurecimiento de la represión social y la inmigración.

Fortalecimiento de las estructuras militares con claro apoyo a los conflictos armados poniendo en peligro la paz mundial.

Progresiva tendencia a la feminización de la pobreza.

Incremento de la corrupción a todos los niveles, favoreciendo el enriquecimiento rápido de una minoría vinculada al poder  a costa de masacrar a las personas más vulnerables, como ahora ocurre con la  abusiva subida de la luz y el coste de la vida etc.

Necesitamos otra Europa. La actual constitución europea que fue consensuada en su momento en una cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en  Bruselas, aprobada después el  20-2-2005, en una consulta trampa con una participación bajísima, nos aleja de casi todo lo que podamos entender como derecho constitucional y democrático.  Más que una constitución es una dictadura. La Europa que en otras épocas ha sido referencia de progreso social para las poblaciones del mundo, aparece  en la actualidad en la vanguardia del capitalismo globalizador y quieren convertir a  Europa  y el entorno en un paraíso de libre cambio.

Hay que situar a los seres humanos como eje y centro de la vida social y de la actividad política, lo que significa que la satisfacción de las necesidades de las personas  tienen que estar garantizadas, por encima de cualquier otra consideración, por encima de la rentabilidad de las inversiones o de la competitividad de la economía.

Europa debe de estar al servicio de sus habitantes. Los pueblos tienen derecho a disponer de sí mismos y elegir su futuro según deseen. Son ellos y no solo los jefes de gobierno los que deben decidir democráticamente las relaciones que quieren tener entre ellos en el ámbito europeo.

 
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FRANCISCO JAVIER FANJUL

El fascismo lo representa
la izquierda social

No me lleva a realizar tal afirmación ningún motivo de rencor. No, sino mi convencimiento de manifestar una verdad conocida y aún no sé el porqué, callada.
La derecha siempre, por no se sabe qué razones, se ha mostrado reticente a poner blanco sobre oscuro, dejando a la izquierda que campe libremente con sus afirmaciones alejadas de la verdad histórica. Soy consciente que de mi afirmación se dirá "bueno, lo dice Fanjul", pero si analizamos las cosas por su verdadero significado, seguro que más de uno convendría conmigo en la misma.
Hoy en día, dentro de este Siglo XXI por el que caminamos, las definiciones que podrían servirnos en los siglos anteriores para comprender distintos estados políticos, ya no nos sirven. Las circunstancias han cambiado y muchas de ellas han mutado hasta el punto de confundirse unas con otras, siendo objeto de gran controversia, pues lo que verdaderamente se discute y se intenta aniquilar es la naturaleza exacta de los principios básicos que antes se tenían, en un intento de que sus teorías sean influyentes en muchos países en muchos momentos distintos y con ese propósito, impulsan un Estado de carácter totalitario, autoritario, antiliberal y antidemocrático, incluyendo en todos sus valores el interpretar, desarrollar y potenciar toda la vida de un pueblo y hacer todo lo posible por minar todo aquello que lo sustenta e impide el triunfo de sus postulados políticos.
No se comprende cómo la sociedad no reacciona ante el surgimiento de estos movimientos políticos que engañan a la ciudadanía con claros propósitos de derrocar a la clase dominante, considerando que no se siente ya suficientemente defendida por sus instituciones democráticas, por lo que las culpa ante las masas de todos los males y desata el culto a la violencia y al nuevo orden  concebido inevitablemente destinado a exasperar la crisis europea y mundial. Éste es el camino que ha comenzado su andadura en España con el gobierno de coalición, lo suficientemente peligroso como para que nos lo tomemos mucho más en serio, analizando los comportamientos de aquellos que han llegado a las Instituciones para derrocarlas y, lo que es más grave, para enriquecerse con el apoyo de las masas y con el descaro de someter sus enriquecimientos a su aprobación.

 
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ISABEL DURÁN

Libertad de Expresión

Cuando recibí el premio Libertad de Expresión de La Voz de Occidente, hace ahora ocho años, tan solo había pasado un lustro desde que llegó al mercado un invento que cambió nuestras vidas para siempre: el teléfono móvil que incorporaba internet, el iPhone. Una innovación que ha supuesto un avance revolucionario porque nos ha permitido estar conectados permanentemente desde cualquier lugar y a cualquier hora.  
Vivimos en un mundo con más libertad de expresión que nunca si tenemos en cuenta que jamás habíamos tenido tantas herramientas y plataformas para expresarnos que, además, no conocen de fronteras. Internet ha empoderado gente, ha disrumpido la comunicación, la economía y nuestras propias vidas. Sin embargo, en el mundo en el que vivimos nada es lo que parece.
Aparentemente hay más libertad de expresión que en ninguna otra época de la historia de la humanidad y, por contra, estamos mucho menos informados y más aislados que nunca. El problema es cuál es la información que manejamos, la que nos llega (incluso de manera involuntaria) a nuestros teléfonos móviles, ordenadores y tablets. La información que aparece en nuestras búsquedas en internet está manejada por algoritmos que nos someten a filtros burbuja, como describió magistralmente el ciberactivista Eli Parisier, que hacen que los usuarios estén aislados intelectualmente en su propio sesgo informativo, ajenos a puntos de vista diversos y discrepantes. Ello tiene un fiel reflejo en la peligrosa deriva de polarización de la sociedad, no solo en España, sino en las sociedades democráticas a lo largo y ancho del mundo.
A los ataques directos que tradicionalmente ha venido sufriendo la libertad de expresión hay que añadir otros peligros muchos más sutiles. No son visibles, palpables ni reconocibles a simple vista, pero son inmensamente mayores puesto que su poder es exponencial debido a las tecnologías que han transformado la forma en que nos comunicamos, nos informamos y cambiado hasta nuestras vidas mismas.
El derecho a la información no es el derecho de los periodistas a hacer preguntas, es el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz. Sin ella no hay libertad. Sin libertad de información no hay democracia. La dimensión del desconocimiento en la era de la información es colosal, desconocida e inimaginable hace poco más de una década. 
Las disrupciones que traen las nuevas tecnologías son prometedoras, pero también abren fronteras inquietantes que debemos valorar con sosiego y abrir una gran conversación en el mundo en la que participemos todos. Vivimos momentos retadores y apasionantes. Nuestras vidas y haciendas, nuestra propia supervivencia como sociedades democráticas depende de nuestra capacidad individual para estar bien informados. Solo así seremos libres. 
Hoy, por tanto, se hace más necesario que nunca el premio Libertad de Expresión de la Voz de Occidente, a cuyos responsables aprovecho para agradecer de nuevo el galardón que recibí en 2012 y felicitarles por su gran labor en defensa de uno de los Derechos Humanos más vulnerables y en peligro en esta incierta época que estamos viviendo.

 
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CIPRIANO FERNÁNDEZ

La Voz del Occidente, 20 años
en el candelero

Fue hace ya más de dos décadas cuando empecé a oír hablar de David Piñero Fuentes, como docente y también como Director del Colegio Público Ramón Muñoz. Un hombre que llegó con ideas innovadoras y un aire fresco a nuestro concejo, a uno de nuestros colegios, y años más tarde, con ganas de aportar desde un punto de vista social, político y cultural. 
A finales del año 1999 mi febril colaboración en la redacción de mi querido y añorado "Eco de Luarca" se encontraba en plena ebullición, y en una de las últimas quincenas de aquel año que estaba a punto de cerrar un siglo, el Eco daba cuenta de la aparición de una nueva cabecera periódica, que venía a enriquecer la ya de por sí prolífica y maravillosa historia periodística de nuestra querida Luarca y su concejo.
En el Restaurante Villa Blanca y con dos maestros de ceremonia extraordinarios -ambos con Manuel como nombre de pila-, Fernández de la Cera y García Linares, tenía lugar la presentación en sociedad de un nuevo medio de comunicación, "La Voz del Occidente", cuyo Director era y es, David Piñero. 
Las actuales circunstancias en nada tienen que ver con las que existían hace 20 años. Ni a nivel local o mundial, ni mucho menos en temas informativos, donde hoy solo existe la inmediatez provocada por el exceso de información, cuya pluralidad -cuantitativamente hablando- no va en la misma línea de calidad o rigor, virtudes que se echan demasiado en falta en nuestra sociedad.
Internet iba en segunda velocidad en aquel lejano ya, año de 1999. En la actualidad se puede decir que hemos perdido la cuenta de las generaciones en las que circulan los teléfonos móviles, y que sitúan el fenómeno de la intranet a una séptima velocidad comparado, con el final del siglo pasado. 
De ahí que me gustaría destacar la labor de las personas que se encuentran en la sombra detrás de esta "Voz del Occidente" que se está haciendo mayor, y que además lo hace por partida doble -gráfica y digitalmente- con un éxito que le hace sobrevivir en unos tiempos que quizás nadie podría haber imaginado. 
Seguir saliendo a la calle, a los kioscos, a los restaurantes y colaboradores, es tarea de valientes y de gente íntegra, que sigue fiel a sus principios. Como bien ha predicado además "La Voz del Occidente" a lo largo de algo más de dos décadas con el lema "libertad de expresión". Encima de su cabecera podemos leer siempre las citas de filósofos, pensadores, profesores, presidentes o escritores, que se han destacado del resto por ser unos defensores de la libertad y de los derechos humanos. 
"El Españolín", "La Ventana", los artículos de opinión, las entrevistas, la actualidad, la política o la sociedad, son solo algunos de los espacios que siempre tienen interés en "La Voz del Occidente". Con firmas de articulistas o periodistas consagrados, unido a colaboradores locales que intentan de alguna manera seguir dándole vida cultural y periodística a nuestro concejo y al del resto del occidente de nuestro Principado. Siempre intentando dar cabida a toda la oferta cultural, especialmente a la más cercana y que muchas veces, sin medios como éste, permanecerían en el más absoluto anonimato para la gran mayoría. 
En estos veinte años "La Voz del Occidente" ha estado detrás de todos aquellos colectivos o personas que se sentían perjudicados, y ha sido "su voz" para declarar, acompañar o denunciar una injusticia, y poder tender una mano cuando más se necesita un apoyo cercano. 
Una imagen de estas dos décadas ha sido y espero que lo siga siendo durante muchos años más, la de David - su mentor-, con su bolsa repleta de cámaras, su grabadora y una carpeta bajo el brazo con folios en blanco, ávidos de ser manuscritos con los mejores titulares, o las más interesantes investigaciones. 
Tras él un equipo en la sombra que también fotografía, recopila, busca e intenta apoyar a su Director, con la cada vez más indispensable labor comercial, sin la cual es imposible subsistir y poder estar en la calle, año tras año. Hoy en día encontrar publicidad dispuesta a seguir colaborando, con proyectos casi personales y artesanales,  es una auténtica quimera, de ahí que sea totalmente merecido este homenaje para todos los que hacen posible "La Voz del Occidente". 
Como enamorado empedernido de la prensa gráfica, que sigo coleccionando y encuadernando con pasión, mi deseo es que la prensa escrita continúe haciendo su labor, porque nada me llena más que leer un periódico mientras saboreo un café, o sumido en un relax absoluto sentado en una silla o en mi sofá, intentando evadirme de la maldita rutina negativa de hoy en día. 
Hay que vivir con los tiempos y "La Voz del Occidente" lleva años en Facebook, sabedores de que "reinventarse o morir", sobre todo al estar inmersos en un mundo tan variable e inestable como lo es el periodístico, donde han desaparecido cientos de cabeceras en los últimos años. 
"La Voz del Occidente" celebró durante años los Premios Libertad de Expresión, ha estado en la vanguardia informativa y sigue en la brecha durante más de dos décadas con periodismo de investigación, buscando primicias, siempre intentando salvaguardar los valores que defendió desde su primer número. 
Mi felicitación para todo su equipo, mi agradecimiento para todas las casas comerciales que ven en un medio de comunicación una posibilidad de abrir sus "puertas", y una esperanza de avanzar en esta encrucijada en la que nos encontramos. 
¡20 años de La Voz del Occidente!, un motivo para estar contentos porque sigue habiendo románticos enamorados de la investigación, de la información, de acercar las noticias de nuestros vecinos, de seguir… en el candelero. Enhorabuena y gracias.

 
 
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JOSÉ LUIS BALBÍN

Los intereses creados

Vamos quedando pocos que prediquemos a Quevedo. No por eso la verdad es menos cierta. Parece que la controversia  entre las diferentes maneras de entender no sólo la buena información en general, sino la de televisión, se reduce cada día más a las televisiones públicas o a las privadas. Trampa saducea, que diría Torcuato Fernández Miranda. Ninguna de las dos modalidades  es excluyente de la otra. Hasta hoy, ninguna vende lo que dice vender. Los “privatistas” dicen de los otros que sólo se dedican  a hacer propaganda de los respectivos  gobiernos que mandan en donde han ganado las correspondientes elecciones. Desgraciadamente, hasta ahora siempre ha sido y es  verdad.  A cambio, aseguran que son más de fiar porque para eso se juegan su dinero. Falso.

Las televisiones públicas son las que convienen a todos los ciudadanos. Deben,  sin embargo, ser públicas de verdad, para lo que necesitarían ser regidas al margen de cada partido político cuando gobierna.  Necesitan más bien profesionales de la comunicación prestigiosos y creíbles, además de reducidas en sus presupuestos y (cascabel  que ningún gobierno se ha atrevido a poner al gato) financiadas desde los presupuestos del Estado, como ocurre en los países en los que  tienen credibilidad. Si son transparentes informativa y económicamente, deberían ser  de verdadero interés general. Es la manera de que los electores  sean bien informados y puedan votar con adecuado conocimiento de causa. Como  saben también, por ejemplo, cuánto y por qué pagan por las carreteras. Por eso las radios y televisiones públicas de unos pocos países, sin necesidad de organizaciones faraónicas, tienen el prestigio que tienen.

No son incompatibles, por lo tanto, con los medios de comunicación privados, que los ciudadanos pueden elegir y en los que los empresarios  privados  dicen jugarse su dinero.  Lo malo es que tampoco es así. Salvo unas cuantas excepciones,  la mayor parte de las empresas privadas de comunicación no cumplen las reglas por las que han recibido las concesiones correspondientes, amén de las ayudas que reciben directa o indirectamente, publicidad incluida.

Es, pues, un debate falso, una trampa saducea. Para romper  tal nudo gordiano, tendrían que creer  los empresarios públicos y privados en la libertad real de información, lo que, también salvo contadísimas excepciones, no es el caso. Dicen que en España  esa posibilidad resulta imposible. Claro. Aceptadas las actuales prácticas del juego, el desprestigio de unas y de otras no tiene remedio.

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TINO RON

¿Vacuna? Sí, gracias 

Según todos los expertos queda claro que la solución para combatir eficazmente los efectos de la COVID19 pasa por la consecución de una vacuna y, afortunadamente, ya tenemos esa solución a la vuelta de la esquina. Por eso me sorprenden las estadísticas publicadas el pasado mes de septiembre por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), según las cuales un cuarenta por ciento de la población española no se pondría la vacuna contra esta enfermedad.  
Ante semejante dato me pregunto qué ha ocurrido para que nuestro país, que nunca se situó en la excéntrica trinchera de los antivacunas, exprese tan contundente rechazo, pero sobre todo, me preocupa cómo podremos recuperar la confianza que siempre hemos tenido sobre la eficacia de las vacunas. 
Como mis conocimientos en esta materia son inexistentes y opinar rigurosamente sobre el asunto no es cosa menor, recurro a los ponentes participantes en ese lujo de cita anual que es la Semana de la Ciencia de Luarca que este año se dedicó en exclusiva a la COVID19 y que bajo la eficaz coordinación de la valdesana María Berdasco (Directora del grupo de terapias epigenéticas del Instituto de investigación contra la leucemia Josep Carreras, de Barcelona) reunió a un eminente grupo de expertos que disertaron sobre distintos aspectos de la pandemia.
Respondiendo a la primera pregunta se apuntaron como causas más probables de la desconfianza ciudadana hacia la vacuna, la celeridad con que se produjo la investigación, la irrefrenable carrera por llegar al mercado en primer lugar y las informaciones sobre una hipotética laxitud de los organismos de control para permitir una rápida aplicación de dichas vacunas. Creo sinceramente que estas dudas, lógicas por otra parte, quedaron resueltas en la conferencia de apertura de la Semana dictada por la doctora Margarita del Val, Investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.
Del Val explicó que semejante rapidez en la consecución de las vacunas se debe a que nunca antes se habían puesto a disposición de la ciencia tantos recursos económicos, técnicos y humanos para su consecución. Pero sobre todo, a la formidable colaboración entre los equipos investigadores de organismos públicos, empresas y universidades de todo el mundo para lograr el objetivo. Cuestión ésta de la que no se tenían precedentes en la historia reciente y en la que también hizo hincapié la doctora Berdasco, que reivindicó su continuidad y extensión a otros ámbitos de la investigación científica ya que, lamentablemente, no es lo habitual.
En cuanto a la cuestión de cómo recuperar la confianza en las vacunas creo que, como en todos los casos en que se producen resistencias de esta naturaleza, sólo se pueden superar a través de una estrategia de comunicación absolutamente rigurosa y transparente y, necesariamente, alejada de las turbulencias interesadas del debate político. 
Por otra parte, no podemos obviar el trabajo de inspección realizado por las Agencias del Medicamento. Sobre este particular todos los ponentes expresaron su confianza y señalaron que tanto la agencia europea como la española someten a rigurosísimos procesos de control a todos los productos médicos, antes de permitir su salida al mercado.
Creo firmemente que los referentes históricos son imprescindibles para conocer el pasado, entender la realidad y avanzar hacia el futuro. Sin ellos no habría certezas y las sombras ocultarían la luz que la humanidad ha ido alimentando a lo largo del tiempo, abocándonos a un relato distorsionado de la historia.
Hablemos pues, de vacunas, historia y certezas. Como es sabido, la viruela fue una enfermedad contagiosa que se transmitía por el aire. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que fue la responsable de más de trescientos millones de muertes en el mundo. Pues bien, una vacuna desarrollada en 1796 por el médico ingles Edward Jenner fue la que puso las bases para que, a través de las campañas mundiales de vacunación llevadas a cabo en el siglo pasado, la OMS pudiese declarar a la viruela como enfermedad definitivamente erradicada en el año 1980.
Soy de los que creen que las vacunas salvan vidas y para comprobarlo, nada mejor que recurrir a la lista de las diez que más vidas salvaron a lo largo de la historia de la humanidad. La lista la elaboró el profesor de microbiología y virología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, con motivo de la Semana Mundial de la Inmunización de 2018. En ella, además de la viruela, figuran la peste bovina, la poliomielitis, la rabia, el sarampión, el tétanos, la difteria, la tos ferina, la fiebre amarilla y la hepatitis B. Seguro que todas ellas les resultan conocidas.
Como en todos esos casos y ahora con la vacuna contra la COVID19, la ciencia trabaja duro y nos da respuestas ciertas y fundadas. Sólo hace falta transmitirlas con rigor y transparencia para obtener la confianza de los ciudadanos, de tal manera que cuando llegue el momento de vacunarnos digamos: Vacuna?  Sí, gracias!

 
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VICENTE BERNALDO DE QUIRÓS

La Variante del terraplanismo

A mí, sencillamente, que Miguel Bosé no crea en el coronavirus y piense que con las vacunas para esa enfermedad, Billas Gates va a implantar un chip en las orejas de los humanos, me trae al pairo. Cada uno es rehén de su ignorancia. En este país, ya estamos acostumbrados a creernos las mayores barbaridades, desde que la República quemaba iglesias, hasta que las mujeres no podían bañarse en la playa cuando estaban con la menstruación, Pero si hasta llegaron a pretender que nos creyéramos que el brazo incorrupto de Santa Teresa fue el que sanó a Franco de la flebitis el verano de 1974,
Yo no me voy a entrometer en las variantes terraplanistas del personal ni en los bulos que nos quieren hacer creer para tenernos más domesticados. Ya somos lo suficientemente mayores para apuntarnos a las teorías que más coincidan con nuestros intereses de clase. Si al varón de los Dominguin le parece oportuno seguir ese camino, está en su derecho de negar las evidencias.
Tampoco seré yo quien ponga en entredicho su faceta de cantante y el contenido de sus letras. Si él dice que "seré tu amante bandido", miel sobre hojuela y si le parece que "don diablos ha escapado y no sabes la que ha armado", será que lo ve de esa manera. A mi, plin.
No me interesa su condición sexual. Bastante tiene el hombre para saber con quien se mete en la cama, aunque tengo cierta prevención ante esos homosexuales con abundante testosterona que quieren perpetuar su especie y en vez de adoptar un niño desnutrido para impedir su abandono y desamparado, prefieren alquilar un vientre de mujer pobre y sin recursos en el extranjero, porque en España es ilegal, y sentirse gratificado.
Y lo curioso es que mientras inhala dos o tres gramos diarios de cocaína, según él mismo confiesa, exige al vientre de alquiler que se someta a análisis toxicológicos para que el churumbel salga sin tara, que no deja de ser un ataque contra el libre albedrío del personal y, sobre todo, de muy mal gusto.
Y lo que ya me parece un delito es que cuando se mosquea con su pareja y van cada uno por su lado, se repartan las criaturas como quien reparte dividendos en su empresa y separa a dos hermanos porque no tienen su semen de otros que lo tienen. Con este comportamiento, cómo va a tener el cerebro para diferenciar una pandemia de un concierto de música de baile.
En definitiva, lo que me parece chungo de este tipo de cantamañanas es que su egoísmo de niño pijo/rico influya sobre la vida de seres vulnerables que no tienen la culpa de aterrizar en su entorno familiar. Eso es lo despreciable de un tipo como Miguel Bosé y no sus delirios terraplanistas. Ibas a mandarlo a tomar pol culo, pero creo que no es lo más oportuno.