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  • Juan Manuel Suárez Gómez

UNA “POLAVILLA” MASIVA LLENA DE PUBLICO, ARTESANOS Y VENDEDORES, LAS CALLES DE VILLARTOREY.

Desde hace 18 años, la Asociación de Mujeres Virgen de los Dolores, de Villayón, viene apostando por este certamen tradicional, en el que se combina tradición y modernismo, magnífico escaparate de nuestras costumbres y tradiciones y gran oportunidad para conocer el legado de nuestros ancestros.


Este domingo, seis de noviembre, ha sido la fecha elegida para celebrar la decimosexta edición, - téngase en cuenta que durante dos años ha estado suspendida por causa de la pandemia-, y la localidad de Villartorey, en la parroquia de Arbón, el escenario asignado por segundo año consecutivo.

Desde las once treinta de la mañana, las acordeones de Lorenzo Carbajal y José Manuel Quintanilla, saludaban a los visitantes con sus sones que se mezclaban con el aroma de manzana mayada para sidra el duernu y el de las castañas del magosto, mientras que, alrededor de medio centenar de stands, con productos agroalimentarios, artesanía, bisuteriía etc., situados tanto a lo largo de la carretera que forma la arteria principal del pueblo como bajo hórreos, paneras u otras dependencias de las caserías o quintanas habilitadas para la ocasión, comenzaban su atención a un público cada vez más numeroso.

No faltaron el mayado de la manzana, el magosto, el filandón, la esfoyaza o esfoyón y el taller de cestería.

Por otra parte, la adivinación, brujería o incluso la quiromancia, prácticas tan usuales en le sociedad rural de nuestros pasados, tuvo su espacio en el despacho de la “bruja” que, aunque situado al final del trayecto ferial, se ha visto desbordado por muchos curiosos que trataban de conocer su futuro.

Se pudo disfrutar de exquisitos sabores como son los del “chirimaco” (vino blanco hervido con azúcar, limón y canela), las castañas asadas, la sidra dulce o los frixuelos.

Para los que quisieran llevarse como recuerdo una foto personalizada podían utilizar como fondo el “fotocall”, decorado con motivos propios de esta estación de “seronda”, decoración que también era frecuente encontrar en diversos puntos del recorrido.

El club motero Vespoccidente, creado en 2020 por un grupo de entusiastas de estas legendarias motocicletas de los años sesenta del pasado siglo, Vespa y Lambretta acudieron a esta cita con una decena de ejemplares para deleite de nostálgicos. También algunos vehículos clásicos, entre ellos un antiguo camión MAN se han dejado ver por Villartorey, mientras que un grupo de jinetes llegaron cabalgando para evocar el antiguo y único modo de locomoción que había en cada casa en aquellos pretéritos tiempos, el caballo.

La solidaridad estuvo representada por un grupo de mujeres del concejo de Siero que, por medio de un puesto solidario ubicado en la antigua escuela de Villartorey, recaudaban fondos mediante la venta de objetos decorativos navideños, con destino a familias necesitadas.

A este certamen han asistido también, en visita de cortesía, el diputado autonómico, Secretario General del Partido Popular en Asturias y actual presidente en funciones de este partido Álvaro Queipo Somoano, junto con la también diputada autonómica popular Cristina Vega Morán quienes, acompañados por la alcaldesa de Villayón Estefanía González y algunos ediles del equipo de gobierno, recorrieron el ferial saludando a vecinos y expositores, incluyendo la visita a una ganadería de la localidad.

Para el desarrollo de este evento sus organizadoras, las componentes de la Asociación de Mujeres de Villayón, han contado con la eficiente colaboración del Ayuntamiento que puso a su disposición personal y otros medios necesarios, y muy especialmente con los vecinos de Villartorey que con mucha ilusión y total altruismo han asumido como propia esta iniciativa, no solamente facilitando los espacios necesarios sino también adecuándolos debidamente en cuanto a limpieza y decoración fueron necesarias y ayudando a las organizadoras en todo aquello que les fue posible, contribuyendo así, junto a la bonanza climatológica, al éxito de este mercado tradicional.

El apartado musical corrió a cargo del grupo Nuevo Ritmo que amenizó, durante mas de dos horas, un animado baile del vermouth.