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  • Juan Manuel Suárez Gómez

ANLEO REVIVIÓ SU PASADO EN UN EXITOSO MERCADO TRADICIONAL.

Se celebró el pasado sábado 1 de octubre con gran éxito de participación y público



La localidad naviega de Anleo, capital de la parroquia del mismo nombre, con organización de su asociación de vecinos “San Miguel”, celebró este sábado día uno de octubre, jornada en la que la meteorología se mostró mas que generosa, su I MERCADO TRADICIONAL contando para ello con la estimada colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Navia, la empresa local Industrias Lácteas Asturianas Reny Picot, la cooperativa Campoastur y Caja Rural de Asturias. El escenario el espacio destinado a aparcamiento anexo al complejo deportivo y sede social de esta institución vecinal.

Desde las doce de mediodía, cerca de cuarenta puestos o stands, atendidos por personal ataviado a la antigua usanza, ofrecían al visitante sus productos de las mas diversas variedades, pero fundamentalmente artesanía y alimentación, esta última con alimentos naturales, tradicionales y “caseros”. Por su parte, personal de la organización obsequiaban al público con aperitivos naturales de la tierra: frixuelos, pastas, queso, dulce de manzana… que los propios lugareños elaboraron. Tampoco faltaron los “rinchos” o “roxois” que es como se les denomina aquí a los chicharrones, sin olvidar la sidra dulce o del “duernu” que corrió con abundancia, mayada in situ.


Un significativo rasgo que sin duda aporta la esencia y el carácter propio tradicional a la muestra ha sido la abundante presencia en la misma de elementos etnográficos vinculados al mundo rural y su medio de vida, desde lo más arcaico como el carro del país con yugo o “xugo” incluido, hasta aperos de labranza de la premotorización, periodo inmediato anterior a la aparición del tractor, como son la salladora, las viraderas o la grade de hierro también conocida como “canadiense”, sin olvidar la muestra instalada en el interior del hórreo, compuesta mayoritariamente por útiles y vestuario del hogar campesino. Oficios como la cestería, el madreñero o el enrestrado de cebollas dan buena cuenta de lo que ha sido y, en cierto modo aún es, la vida en el mundo rural.

Hubo también un espacio dedicado a los más pequeños, desarrollado en el campo de futbol, en el que pudieron disfrutar de juegos infantiles tradicionales como carrera de sacos, carrera de “panoyas”, carrera del huevo y la cuchare, etc.

Otras variantes de la cultura popular también estuvieron presentes en la programación como el Grupo de Baile y Danza Tradicional Ramón de Campoamor, que cuajó una muy brillante actuación ganándose la simpatía del público que participó con palmas y premió con aplausos cada una de los bailes. Un público que, tanto en las horas centrales del día como a la tarde, hizo presencia masiva en el recinto ferial.

En la planta superior del edificio sede social de la asociación de vecinos, se pudo contemplar una bonita exposición de instrumentos de cuerda, incluidas cuatro arpas, así como buen número de reproducciones en miniatura de la más variopinta temática.

Siguiendo en el apartado cultural, el Coro Villa de Navia cerró el programa de este primer Mercado Tradicional con un breve concierto. Una veintena de voces varoniles, bajo la batuta de su director Manuel Suárez Rey ofrecieron un repertorio en el que predominaron canciones de mar y habaneras.

Fuera de todo protocolo, en visita de cortesía, hizo a la tarde su presencia el alcalde de Navia, Ignacio García Palacios y su esposa que recorrieron el certamen y degustaron los ricos bocados que ofrecían los organizadores con los que aprovecharon para departir entrañablemente.

El Dúo Colimbo fue el encargado de aportar el colorido musical amenizando, durante casi dos horas, el baile del vermouht.

Al final de la jornada, tanto Susana Rodríguez, presidenta de la asociación de vecinos San Miguel como sus compañeros de directiva y a la vez organizadores de este evento, se mostraban altamente satisfechos por el éxito obtenido en esta primera edición y con los ánimos muy altos para repetir en años venideros. Ciertamente, a la vista de la concurrencia, no es para menos.