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  • David Piñero

Entrevista con Pablo, el cocinero del colegio de Santa Eulalia de Oscos

Los padres de Santa Eulalia de Oscos decidieron ayer no mandar los niños al colegio hasta que no se resuelva el problema del comedor escolar; al respecto, el cocinero del colegio declaraba hoy a La Voz del Occidente que no existe problema alguno ni en la cocina ni en el comedor


Hoy, tanto el comedor escolar como el colegio, notaron la ausencia de los 28 niños matriculados en el CRA

Hoy ha transcurrido el primer día de huelga de asistencia a clase, pues los padres de los 28 niños de Santalla han decidido dejar a sus hijos en casa mientras no se cambie de cocinero.

Hemos intentado hablar con la Directora y con la Secretaria del CRA de Santa Eulalia de Oscos, pero no ha sido posible, pues desde el equipo directivo, muy amablemente nos han explicado que en base a las instrucciones recibidas de la Consejería de Educación, no se hacen declaraciones públicas desde el colegio. Las declaraciones serán todas oficiales y solamente desde el departamento de Prensa de la Consejería de Educación cuando consideren oportuno. Los padres, por su parte, como explicaban ayer ante los micrófonos de La Voz del Occidente, se mantendrán en su línea : no mandarán a sus hijos a clase mientras no se solucione el problema.

También intentamos realizar una entrevista con el cocinero para escuchar su punto de vista ante el rechazo que está generando su presencia entre los padres y tras la decisión de no mandar a clase a sus hijos mientras Pablo, el cocinero del colegio, permanezca en su puesto de trabajo como responsable de la cocina de este centro educativo. Pablo, el encargado de la cocina, se niega en un principio a concedernos una entrevista en regla, pero aun así logramos mantener una conversación distendida con él, de pie y sin ni siquiera entrar en la cocina, sin hacer fotos, convenciéndole de la importancia de poder contar con su punto de vista y su versión de los hechos desde su perspectiva. A regañadientes, conseguimos sacarle unas cuantas declaraciones de gran importancia, pues al menos podemos ver cuál es su planteamiento y su visión de la situación.


- Nuestra intención es darle la oportunidad de que haga uso de la libertad de expresión y de su derecho a réplica y nos dé a conocer su opinión sobre el problema al que asistimos y del que se lleva hablando una buena temporada


- En principio no sé cuál es el problema. No hay ningún problema. Lo mismo que le pueda contar yo se lo puede contar la Consejería.


- Pero los padres sí que ven un problema; de hecho han decidido no mandar a la escuela a los niños mientras usted sea el cocinero..


- No hay problema alguno. El problema es de ellos; lo tienen ellos. Aquí no hay ningún problema.


- Dicen que su comportamiento no es el adecuado…


- Yo tuve en su día un fallo; cometí una falta, concretamente el día 13 de febrero del año 2020; Y se me ha juzgado por ello; he pagado ya por mi error. Me sancionaron con dos meses de suspensión de empleo y sueldo y he cumplido ya la sentencia. He vuelto al trabajo para cumplir con mis obligaciones en esta cocina y no hay ningún problema salvo que se quiera ver un problema donde no existe.


- Los padres tienen reparos, no se fían de usted. ¿Cree usted que no tienen motivos para estar preocupados?


- A lo mejor los tuvieron algún día en el pasado, pero eso pasó a la historia. El problema que hubo no lo hay ahora. Fui sancionado y he cumplido la sanción. Estoy aquí para trabajar en mi puesto de trabajo y sigo diciéndole que yo no veo por ninguna parte el problema…


- ¿Ha hecho usted la comida hoy?


- No, por supuesto que no. Hoy no la hice porque la directora me avisó esta mañana de que no teníamos alumnos y por tanto que no hiciera la comida para luego tirarla a la basura.


- ¿Cómo ve usted el futuro, la solución de todo esto? ¿Vendrá usted mañana a trabajar?


- Por supuesto que vendré mañana y vendré pasado mañana; aquí está mi puesto de trabajo y aquí estaré a la hora de comenzar. Si hay alumnos haré la comida y si no los hay y la directora me dice que no cocine, pues no cocinaré. Haré lo que me manden como es mi obligación.


-Hay quien se pregunta qué interés puede tener usted en mantenerse en este puesto de trabajo durante años pese al rechazo que genera entre los padres y la tensión que se vive en el ambiente, un ambiente hostil, también para usted…


- Pues simplemente porque yo soy interino. No puedo pedir el traslado a otra parte.


- Sería cuestión de negociarlo, ¿no le parece? Usted es de El Entrego según hemos entendido. Una plaza de interino allí o en los alrededores solucionaría el problema para todos. ¿Aceptaría usted un traslado a esa zona o a los alrededores si se lo propusieran?


- Hombre, si pudiera concursar, que no es el caso, me ahorraría muchos kilómetros de desplazamiento. Si llevo 13 años aquí no es por gusto.


- Yo , si fuera su jefe, le buscaría una zona cercana a su domicilio y negociaría con usted una solución que contentara a todos aquí en Santa Eulalia de Oscos; y acabaríamos con el problema…


- Bueno; aquí tampoco hay ningún problema ahora mismo. El problema lo hubo en febrero del año 2020. Me sancionaron y cumplí la sanción. No sé cuál es ahora el problema. Aquí nadie tiene un problema, realmente no lo tiene nadie.


- Pero no me negará usted que se siente incómodo dentro de esta tensión diaria…


- No, no me siento incómodo. Si me sintiera mal habría ido al médico esta mañana y habría pedido la baja laboral. No tengo ningún problema ahora mismo; lo hubo en su día y yo ya he pagado por ello.


- Los padres nos dicen que no se fían de usted; no confían en usted.


- Ese es su problema; no el mío.


- En cualquier caso , hay quien piensa que sería bueno para todos mandarle a usted a un lugar de trabajo negociado, cerca de su domicilio por ejemplo y traer aquí a otro cocinero…


- Ya le dije que yo soy interino y no está en mi mano irme a otro lugar a quitarle el puesto de trabajo a otra persona…


- En resumen, si hemos entendido bien , usted no se encuentra incómodo aquí hoy en esta situación tan tensa, con los padres en huelga.


- No, yo no tengo nada que perder ni nada que ganar. Realizo mis funciones, cumplo con mi trabajo diariamente; realizo la jornada laboral y me voy a casa cuando finaliza mi horario. No veo el problema porque no existe.


- Lo que está claro es que mañana miércoles no tendrá que hacer la comida porque no tiene comensales..


- Así es. Si no hay comensales, me darán la orden de que no cocine y no cocinaré; haré mi trabajo y mi horario en la cocina y marcharé al acabar la jornada. Y volveré a hacer la comida cuando la directora me dé la orden de hacerlo.


Nos despedimos de Pablo, el cocinero, deseándole todo lo mejor para él y para la comunidad educativa, especialmente para los niños, esperando se encuentre una solución que satisfaga a todos y no perjudique a nadie.