Buscar
  • David Piñero

En el Cementerio Musulmán de Barcia está enterrada una parte de nuestra historia

Nadie sabe con certeza el número exacto de muertos que descansan

tras los muros de este cementerio


El cementerio musulmán de Barcia ha estado sumido en el olvido y el abandono total durante largas décadas; casi desde el final de la guerra civil. Al principio, las autoridades marroquíes se encargaban de hacer que se mantuviera limpio y cuidado y así se hizo durante unos años. Pero después y durante más de cuatro décadas, el olvido y el desinterés de todos fue la tónica dominante. La maleza se fue apoderando de todo; los matorrales, las acacias y los pinos crecían en su interior desmesuradamente y el deterioro y los años han ido pesando cada vez más sobre los viejos muros de esta estructura funeraria que, entre el recinto principal de planta rectangular y el recinto anexo, tienen una superficie de 4.500 metros cuadrados.

El cementerio musulmán de Barcia fue mandado edificar en el año 1936 para recibir los cuerpos de los soldados musulmanes caídos en combate en Asturias, pertenecientes al cuerpo de Regulares reclutados en el norte de Marruecos ,en el Rif, entonces bajo dominio español. El cuerpo de Regulares era una fuerza de choque compuesta por soldados indígenas, creada por iniciativa del entonces teniente coronel Ramón Berenguer en el año 1911, y entrenada como cuerpo de vanguardia, destinado a combatir en primera línea y para ser utilizados en momentos delicados , lo mismo que los soldados del Tercio.

Los Regulares no eran desconocidos por los asturianos, pues ya antes de la guerra civil, habían sido enviados a Asturias junto a los legionarios del Tercio , para sofocar el levantamiento obrero del 34. No fue casual la elección de terrenos de Barcia para construir el recinto del cementerio , ya que la columnas del ejército llamado nacional entran por Luarca, procedentes de Galicia, y montan su base de operaciones en Barcia; y desde aquí siguen avanzando hasta la zona de Oviedo. En la batalla de El Escamplero mueren centenares de soldados Regulares, que son enviados a Barcia en camiones para ser sepultados. Los primeros que llegan, al no estar todavía edificado el cementerio musulmán, son enterrados de cualquier manera, en fosas comunes, en el cementerio civil de Barcia. Nadie sabe a ciencia cierta el número de ellos: Las fuentes orales, hablan solamente de "muchos" cadáveres sin especificar ni saber cuántos. Finalmente, con la obra del cementerio moro actual ya finalizada, los cadáveres eran transportados hasta el camposanto específico para musulmanes. En el terreno anexo , donde solo queda una ruina con las paredes casi totalmente derribadas, había un espacio dedicado a recibir los cadáveres y darles sepultura según el rito musulmán . Se les despojaba de sus ropas, se les lavaba bien sobre una gran losa de pizarra ( desaparecida) y una vez envueltos en un sudario blanco, atado por la parte de la cabeza y por los pies, sin ataúd ninguno, se les introducía en una fosa y se les cubría de tierra, orientados siempre con la cabeza mirando hacia La Meca.. Las tumbas de aquí sí están dispuestas en un orden , colocadas una al lado de otra, separadas como por dos metros de distancia y con un pasillo en medio. Cada tumba está marcada con una laja de pizarra en la cabecera y otra en los pies.

También es cierto que muchas lajas han sido arrancadas al estar abierto el recinto durante décadas y sin ningún tipo de protección.

En el pasado reciente hubo varios intentos de proceder a mejorar las condiciones del recinto, pero hasta el año 2008, había un vacío , un limbo de poder con respecto a la propiedad del terreno, pues no se sabía si pertenecía a Defensa, al pueblo de Barcia, al Ayuntamiento de Valdés o al Reino de Marruecos. Así las cosas , durante muchísimos años, nada se podía hacer. En el año 2004, una de las personas que demostró gran interés en el tema y movió todos los hilos posibles a su alcance para intentar adecentar y dignificar el lugar, fue el conocido periodista Marroquí Alí Lmrabet, que visitó Asturias nada más salir del la cárcel de Salé, en la que cumplía pena como precio por su defensa de las libertades en Marruecos. Alí, que con con motivo de haber sido galardonado con el Premio Libertad de Expresión , pasó dos días en Luarca alojado en el Hotel Villa Argentina, donde se enteró de la existencia de este cementerio musulmán, del que había oído hablar en rruecos Marruecos. Pero desconocía hasta ahora su ubicación, pues solamente sabía que se encontraba en el Norte de España. Así que recibió una agradable sorpresa al averiguar casualmente, mientras cenaba con sus amigos de La Voz del Occidente, que se encontraba a menos de tres kilómetros del recinto funerario que siempre había querido conocer. A la mañana siguiente, un día del mes de abril de 2004, lo primero que hizo fue desplazarse hasta allí. El recinto estaba lleno de maleza y casi no se podía andar por él, pero pudo distinguir las tumbas , alguna de ellas profanada, y mostró un gran interés en hablar con quien fuera necesario para intentar hacer la máxima presión posible. "Los muertos - explicaba ese día Alí - merecen todo mi respeto. Me es lo mismo que sean musulmanes, judíos o cristianos. Todas las personas han de ser honradas y dignificadas en la vida y en la muerte…" Alí se reunió con el entonces alcalde de Valdés, Juan Fernández Pereiro, con el Secretario General del PSOE, Néstor Fernández y con el Consejero de Justicia. Escribió un artículo en El Mundo sobre este cementerio y se movió todo lo que estaba a su alcance, especialmente en Melilla.

“En el año 2008- nos cuenta Ricardo García Parrondo, el actual alcalde de la Parroquia Rural - se hizo una buena limpieza por parte de la Parroquia y en el año 2011 estuvimos a punto de haber podido restaurar y adecentar todo este espacio, pues la ciudad de Melilla, de donde proceden la mayor parte delos Regulares aquí enterrados, aprovechando el centenario de la fundación del Cuerpo ( año 1911) tenía prevista ya y aprobada una inversión de nada menos que 300.000 euros. Esto habría quedado perfecto. Arreglo y rehabilitación de muros, limpieza, señalización y protección de las tumbas…Pero vino la crisis y el proyecto se vino abajo".

Ricardo García Parrondo, presidente actual de la Parroquia Rural de Barcia y Leiján, ha incluido este lugar en la nueva ruta circular de La Cangrexa que empieza en Portizuelo, pasa por Barcia, Los Molinos, Caroyas, sigue por el Cementerio Moro para acabar de nuevo en Barcia. “No hay una cantidad de dinero asignada para este enclave, pero la Parroquia Rural de Barcia - nos cuenta su alcalde - tiene proyectado limpiar la maleza que cubre las tumbas, dejar visible su enclave y llevar a cabo acciones de protección para que lo que está en pie no se deteriore más.”

El recinto disponía, hasta los años sesenta al menos, de una puerta de madera azul que mantenía cerrado el cementerio y que se fue deteriorando hasta que desapareció. En definitiva, “el objetivo de ahora - nos cuenta Ricardo García Parrondo - es evitar que esto se deteriore más, mantenerlo, conservarlo, arreglar las cubiertas ,limpiar y marcar las tumbas".

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos cuerpos descansan en este recinto. El alcalde de Barcia calcula que “por el espacio que ocupan las tumbas marcadas deben de ser alrededor de doscientos enterramientos; no más.”